México enfrenta un punto de inflexión en materia educativa: mientras se abren oportunidades históricas de inversión y desarrollo, el sistema actual no está formando el talento que demanda esta nueva etapa. La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) alertó sobre un rezago evidente, marcado por desigualdad, falta de inversión y bajos niveles de aprendizaje, lo que podría frenar el crecimiento económico y la competitividad del país.
Datos recientes evidencian la magnitud del desafío. Según la evaluación PISA 2022, México se ubica en los últimos lugares entre países de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias. A ello se suma que el gasto educativo apenas alcanza el 3.2% del PIB, por debajo de los estándares internacionales. Persisten además problemas estructurales como infraestructura deficiente, inseguridad escolar y acoso, así como una alta deserción en niveles medio superior y superior. Aunque la llamada Nueva Escuela Mexicana plantea cambios importantes, sus resultados aún no se reflejan en mejoras concretas en el aprendizaje.
En este contexto, Coparmex propuso una agenda centrada en resultados, que incluye fortalecer habilidades clave como pensamiento matemático, comprensión lectora y competencias digitales, así como mejorar la capacitación docente, garantizar escuelas seguras y vincular la educación con el sector productivo. Además, destacó la importancia de preparar a las nuevas generaciones ante fenómenos como el nearshoring y la transformación tecnológica global. La organización reconoció la apertura al diálogo impulsada por el titular de la SEP, Mario Delgado, pero subrayó que es momento de actuar con visión de largo plazo: sin educación de calidad, advirtió, México podría perder competitividad en la economía global.