La detección oportuna del cáncer de mama puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, y la radiología juega un papel decisivo en ese proceso. Con ese mensaje central, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez reunió a comunidad universitaria y público en general en un ejercicio de divulgación médica que puso sobre la mesa la urgencia de reforzar la prevención y el diagnóstico temprano de esta enfermedad, considerada uno de los principales problemas de salud pública en México y en el estado de Chihuahua.
El taller fue impartido por el doctor Eduardo Fuentes Borunda, especialista en Imagenología Diagnóstica y Terapéutica, quien explicó que estudios como la mastografía, el ultrasonido, la tomografía y la resonancia magnética permiten identificar lesiones antes de que sean clínicamente evidentes. En particular, destacó que la mastografía es el único método que ha demostrado reducir la mortalidad por cáncer de mama, al detectar tumores en etapas iniciales, cuando los tratamientos son menos invasivos y con mayores probabilidades de éxito. Asimismo, subrayó el rol del médico radiólogo como apoyo clave para otras especialidades, al orientar decisiones clínicas como la realización de biopsias o la elección del tratamiento más adecuado.
Como parte fundamental de la prevención, el especialista insistió en la autoexploración mamaria mensual a partir de los 18 años, no como una reacción al dolor, sino como una práctica de autoconocimiento que permite identificar señales de alerta.
Signos que no deben ignorarse
- Nódulos o abultamientos
- Retracción de la piel o del pezón
- Secreciones anormales
- Cambios visibles como enrojecimiento o “piel de naranja”
Aunque la enfermedad afecta mayoritariamente a mujeres, Fuentes Borunda recordó que los hombres también pueden desarrollarla, por lo que llamó a eliminar estigmas y fomentar la atención médica inmediata ante cualquier hallazgo sospechoso. Finalmente, resaltó que la universidad es un espacio estratégico para generar conciencia social y subrayó un mensaje esperanzador: con diagnóstico temprano, el cáncer de mama no es una sentencia, sino una batalla que puede ganarse.