La publicación de imágenes de cadáveres de forma explícita no tiene otra finalidad que aumentar una morbosidad malsana de personas y por tanto debe evitarse al máximo su circulación, por sus efectos en el círculo familiar de la víctima.
Estamos de acuerdo en que la mayoría de los chihuahuenses apostamos a respetar la privacidad y la dignidad de las personas fallecidas y de sus seres queridos.
Muchas veces, la publicación de imágenes de cadáveres conlleva delitos en la mayoría de las jurisdicciones y más grave sin que se tenga el consentimiento adecuado, por varias razones:
Violación de la privacidad: Publicar imágenes de cadáveres sin permiso puede ser una violación de la privacidad de la persona fallecida y de sus familiares.
Difamación: En algunos casos, la publicación de imágenes de cadáveres puede ser considerada difamación si perjudica la reputación de la persona fallecida o de sus familiares.
Ofensa a la moral pública: En muchas jurisdicciones, publicar imágenes de cadáveres sin permiso puede considerarse una ofensa a la moral pública.
Cuando los cadáveres o las personas heridas aparecen dentro de un contexto informativo, el criterio utilitario puede emplearse para decidir si la fotografía se publica o no.
En nuestros días, la difusión en las redes sociales de vídeos o fotografías íntimas de terceros ha aumentado considerablemente.
Estas acciones, en ocasiones, se realizan sin pensar en el daño que se puede estar generando a un tercero, conocido o no, y sin saber que se está cometiendo un delito.