México enfrenta un punto de quiebre para su democracia ante la reforma electoral impulsada por el gobierno de Morena, la cual —advirtió el PRI— busca concentrar el poder, debilitar a la oposición y someter a las instituciones electorales. Desde la óptica priista, esta iniciativa representa un retroceso democrático que pone en riesgo la pluralidad política, la legalidad electoral y la estabilidad institucional construida durante décadas.
El posicionamiento subraya que, a lo largo del siglo XX, las reformas electorales promovidas por el PRI fueron determinantes para abrir el sistema político, reconocer a la oposición y crear árbitros autónomos como el Instituto Nacional Electoral, pieza clave para garantizar comicios libres y confiables. En contraste, señalan que la llamada “Ley Maduro” pretende modificar las reglas del juego para asegurar la permanencia de un solo partido en el poder, ignorando advertencias de especialistas, académicos, sectores productivos y organizaciones civiles sobre el impacto negativo de debilitar al árbitro electoral.
Además del impacto interno, el PRI alertó que esta reforma podría afectar la relación de México con Estados Unidos y otros socios comerciales, al enviar señales de inestabilidad y retroceso democrático. También denunció un patrón de censura e intimidación contra medios de comunicación en estados gobernados por Morena, como Campeche, Puebla, Baja California y Veracruz, lo que —aseguran— evidencia intolerancia al disenso. Frente a este escenario, el tricolor afirmó que la democracia pertenece a la ciudadanía y reiteró que no permitirá la eliminación de contrapesos, la censura ni la concentración del poder.
Puntos que generan mayor preocupación
- Riesgo para la autonomía del INE
- Debilitamiento del pluralismo político
- Señales de censura y persecución a medios
- Impacto en la confianza internacional