No tenemos duda que en el estado adolecemos de programas de impulso a la niñez que presenta trastornos específicos del aprendizaje y por ende carecemos de personal para su atención.
En la mayoría de los casos las organizaciones sociales absorben la atención, sin embargo, los espacios son limitados y se cierran más en instituciones públicas.
Dichos trastornos, pueden manifestarse en dificultades para leer, escribir, calcular o comprender información, no son indicativos de una falta de capacidad intelectual, sino de una forma particular en que sus cerebros procesan la información.
Lamentablemente, solo un mínimo porcentaje de niños que piensan y aprenden de manera diferente reciben instrucción especializada.
Si no actuamos en consecuencia, estaremos fallando como autoridades y atentando contra sus derechos fundamentales.
La niñez chihuahuense con este diagnóstico debe ser atendida integralmente, en este sentido propuse una reforma a la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Chihuahua, a fin de que se adicione una fracción XXIII en el Artículo 65.
El articulado establecerá medidas para detectar y atender estas necesidades de educación, con miras a posibilitar su desarrollo progresivo e integral, y conforme a sus capacidades y habilidades personales.
Una vez aprobado, serán las autoridades estatales y municipales en el ámbito de sus respectivas competencias garantizarán la consecución de una educación de calidad y la igualdad sustantiva en el acceso y permanencia en la misma.