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Ciencia enfrenta la crisis del agua en el desierto 💧

por Redacción

En comunidades de la Zona del Silencio, investigadores de la UACJ desarrollan soluciones para convertir agua contaminada o residual en un recurso útil para las familias.

Lejos de las leyendas sobre fenómenos extraños, la principal dificultad para quienes habitan el desierto que comparten Chihuahua, Durango y Coahuila es conseguir agua segura. En Granja Morelos, Durango, una localidad de unos 500 habitantes, durante décadas las familias dependieron de la lluvia, pipas e incluso del agua que dejaban los trenes. El problema se agravó con un acuífero fósil cuya composición geológica favorece una elevada concentración de sales. Estudios de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y del Instituto de Ecología A.C. también identificaron contaminación bacteriológica en el agua utilizada por la población.

A partir de las necesidades expresadas por habitantes de comunidades del norte de Durango y sur de Chihuahua, investigadores y estudiantes de la UACJ comenzaron a trabajar en alternativas de tecnología hídrica. En Granja Morelos rehabilitaron una antigua planta purificadora mediante un sistema de ósmosis inversa, con apoyo de la Fundación Gonzalo Río Arronte y participación directa de los habitantes, quienes aportaron materiales y mano de obra para conectar la infraestructura. La intervención se suma a estudios sobre presión y caudal realizados por estudiantes de Geoinformática, cuyos recorridos permitieron documentar viviendas donde el agua no llegaba con regularidad. Para los pobladores, el cambio significa contar por primera vez con una opción de agua potable frente a un recurso que durante años provocó enfermedades y gastos adicionales.

El trabajo también se extiende al ejido La Flor, dentro de la Reserva de la Biosfera Mapimí, donde viven alrededor de 20 familias. Allí se impulsa el aprovechamiento de aguas residuales mediante una planta de tratamiento que recibe el drenaje de viviendas y sanitarios en un cárcamo y posteriormente lo conduce mediante una bomba hacia el sistema de filtración. Los proyectos forman parte de una estrategia que busca adaptar la tecnología a las condiciones extremas del desierto y dar respuesta a problemas definidos por las propias comunidades, convirtiendo el conocimiento científico en herramientas para mejorar el acceso al agua, reducir desperdicios y fortalecer la permanencia de las familias en una de las regiones más áridas del norte del país.

Lo más importante
La UACJ desarrolla proyectos de tecnología hídrica en comunidades cercanas a la Zona del Silencio.
Granja Morelos, Durango, enfrentó durante décadas problemas de disponibilidad, presión, salinidad y contaminación del agua.
Una planta de ósmosis inversa fue rehabilitada para producir agua potable en la comunidad.
Habitantes participaron con materiales, excavaciones y mano de obra para conectar la infraestructura.
Estudiantes de Geoinformática realizaron mediciones de caudal y presión para identificar fallas en la red hidráulica.
En el ejido La Flor se trabaja en el tratamiento y aprovechamiento de aguas residuales.

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