Desde años atrás, el financiamiento para refugios para atender y crear refugios para mujeres víctimas de violencia quedó en el limbo, y mucho menos existen mecanismos de protección para quienes sufren discapacidad.
Hoy estamos luchando para que la ley incorpore condiciones accesibilidad necesarias para proporcionar atención, en igualdad de condiciones y sin discriminación, a las mujeres con discapacidad, incluyendo la posibilidad de contar con asistencia de personal de apoyo.
Además las mujeres con discapacidad deben tener derecho a que los procedimientos sean accesibles y a que se realicen los ajustes de procedimiento necesarios para ello.
Un aspecto a considerar es contar con interpretación en lengua de señas mexicana, la cual será proporcionada gratuitamente.
Hoy planteamos reformar la Ley Estatal del Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, considerando que los refugios han sido modelo exitoso, pero incorporando la atención integral a quienes sufren discapacidad.
Los Refugios surgieron en México en los 90’s como iniciativa de la Sociedad Civil y de los movimientos de mujeres, siendo la Red Nacional de Refugios (RNR) impulsora de este movimiento, buscando la articulación y colaboración con diversos sectores de la sociedad; gobierno, academia, iniciativa privada, medios de comunicación, ciudadanía, etc.; visibilizando el grave problema de las violencias machistas contra las mujeres y colocándolo en la agenda pública como un problema de seguridad, salud pública, derechos humanos y acceso a la justicia.
Los refugios son definidos como espacios confidenciales, seguros, temporales y gratuitos que proporcionan atención integral, es decir servicios de carácter psicológico, educativo, médico, legal y de trabajo social, a mujeres, sus hijas e hijos que han sido víctimas de violencia extrema en el ámbito familiar.