Mientras vivimos en tiempos donde la ciudadanía se ha vuelto mucho más sensible y empática ante el sufrimiento de los animales, la legislación se ha mostrado poco lenta para sancionar las conductas que atentan contra la vida de los mismos, cometidas por personas sin escrúpulos.
Está comprobado que la condición instintiva de los animales los hace sumamente vulnerables, tal es el caso de la exposición a los fuegos pirotécnicos, estruendos y explosiones.
La exposición de los animales a la quema de artificios o fuegos pirotécnicos es una preocupación que merece una atención inmediata. Como sus acompañantes en esta tierra debemos velar por el bienestar de todas las criaturas, partiendo de que nuestras festividades no deben convertirse en pesadillas para ellos.
Por ende, debemos optar por alternativas compasivas y educar a la sociedad sobre este tema, podemos celebrar de manera responsable y respetuosa, asegurando que los animales vivan sin miedo y angustia innecesarios. Si hacemos esto, daremos voz a aquellos cuyos gritos de sufrimiento han permanecido silenciosos durante demasiado tiempo.
Lo decimos con base al conocimiento científico y por la experiencia: las explosiones y estruendos tienen consecuencias como alteración de comportamiento, estrés y daños que derivan en su muerte.
Ya sabemos que la pirotecnia, con sus deslumbrantes luces y estallidos, es una parte arraigada de muchas celebraciones culturales en todo el mundo. Sin embargo, lo que para nosotros puede ser una festividad alegre, para los animales representa una pesadilla de estrés y sufrimiento.
Ellos tienen audición sensible, principalmente los perros, gatos y aves.