En medio del reacomodo geopolítico por la crisis energética de Venezuela y el endurecimiento del discurso de Washington hacia La Habana, México se ha convertido en un abastecedor relevante de petróleo para Cuba, un papel que podría añadir presión a la ya compleja relación bilateral con Estados Unidos. Aunque el gobierno mexicano reconoce su importancia como proveedor, insiste en que no se han incrementado los volúmenes enviados y que se trata de flujos históricos bajo esquemas contractuales o de ayuda humanitaria.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que, ante la situación venezolana, México ocupa un lugar estratégico en el suministro de crudo a la isla, pero negó un aumento reciente en las exportaciones. Sin embargo, datos de Petróleos Mexicanos reportados a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos indican que, entre enero y septiembre de 2025, se enviaron en promedio 19 mil 200 barriles diarios a Cuba. Cifras independientes, basadas en rastreo satelital, elevan el promedio a 22 mil barriles diarios, aunque con una reducción significativa tras la visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio a México en septiembre pasado.
Especialistas advierten que el tema energético será uno de los principales focos de presión de Washington hacia México, aun cuando los envíos representen una fracción mínima de las exportaciones totales de Pemex. Además, persisten cuestionamientos sobre la falta de transparencia en las operaciones, realizadas desde 2023 a través de una filial privada de la petrolera estatal. Para analistas, el impacto económico es limitado, pero el costo político y diplomático podría ser considerable en un contexto de caída histórica de las exportaciones mexicanas de crudo.
Claves del contexto energético
- Cuba enfrenta una severa crisis de suministro tras sanciones a Venezuela
- México ha enviado petróleo históricamente en momentos críticos
- Expertos descartan un aumento significativo por riesgo político
- Estados Unidos podría intensificar presiones diplomáticas