El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, calificó como “gravísimo” y un “escándalo internacional” las acusaciones en Estados Unidos contra el gobernador Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza Cázarez, señalados por presuntos vínculos con corrupción y crimen organizado. El también senador sostuvo que estos señalamientos confirman denuncias que, aseguró, su partido ha realizado desde hace años sobre la relación entre actores de Morena y grupos delictivos.
A través de sus redes sociales, el líder del Partido Revolucionario Institucional afirmó que el caso no puede minimizarse, al involucrar a dos figuras de alto nivel político. Señaló que ambos funcionarios habrían llegado a sus cargos con respaldo institucional y protección política, por lo que consideró que la responsabilidad también alcanza a quienes los impulsaron. Además, emplazó al partido en el gobierno a aclarar qué sabía sobre estos hechos y por qué, según dijo, se permitió que la situación escalara hasta ser investigada por autoridades estadounidenses.
Moreno advirtió que el PRI mantendrá una postura firme y continuará denunciando cualquier vínculo entre política y crimen organizado. Subrayó que quienes pacten con grupos delictivos deben enfrentar la ley sin importar su cargo, y sostuvo que México requiere un gobierno que actúe con legalidad y transparencia. El pronunciamiento se suma a la creciente presión política en torno a este caso, que ha abierto un debate nacional sobre seguridad, corrupción y rendición de cuentas.